




Paciente
Tradicionalmente, el término paciente se utiliza para describir a una persona que atraviesa un malestar físico, corporal o emocional y que espera recibir un tratamiento. Su origen etimológico proviene del latín patiens, que significa “el que padece” o “el que soporta”. Desde esta mirada, el paciente ocupa un lugar más pasivo, asociado a la espera, la resignación o la adaptación al malestar.
Haciente
En este enfoque, elegimos utilizar el término haciente: quien hace, quien participa activamente en su propio proceso. No se trata solo de recibir, sino de involucrarse, observar, comprender y transformarse.
Ser haciente implica asumir un rol activo en el camino personal, abriendo espacio a una mayor conciencia, responsabilidad y conexión con uno mismo.
